05 febrero 2011

ALEHOP!

Voy destruyendo el molde que yo misma hice y en el que me siento atrapada.

Le tomo el pulso a la vida y elijo mi regalo: un sueño para seguir caminando sobre cristales rotos.
Me esfuerzo por afianzarme en mis decisiones, en obtener un equilibrio. Pero, a veces, todo es en vano. Y siento turbulencias, inestabilidad y desasosiego. Es como cuando esperas que la ventisca cese.



Frente al abismo, mis pies saben de sus limitaciones, pero mis alas empiezan a desplegarse, a tener razón de ser. Y me sorprendo con el milagro de existir, con la intuición de la búsqueda, con la alegría de encontrar y el gusto de reconocer que todo sucede en su justo momento, que todo llega porqué tiene que llegar y que eso, está bien.


No hay manera de evitar el triple salto mortal de vivir.


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