DENTRO DE LA OLLA
Te quiero, porqué eres y porqué me dejas ser quien soy. Porqué sabes ponerte en mi piel y en mis ideas. Porqué no te importa que a ratos sea yo quien guie el carro. Porqué intentas entender mis confusiones y mis silencios. Porqué no te gusta soltarte de mi mano. Te quiero por tu amor a la vida, por estar envuelto y ser marea(que me salpica), por tu vitalidad y pasión, por tu sensibilidad y tu mente abierta.
Bueno, no voy a continuar dando explicaciones. Te quiero y punto.
A veces no sabemos decir adiós a lo que se ha ido y esto nos provoca una gran insatisfacción y sufrimiento en vano.
Sueño con los ojos abiertos, mientras chispas románticas perfuman el deseado futuro amable: tú y yo en silencio, en esa habitación mágica oscurecida por un cielo lluvioso. Y mientras la lluvia rítmica acompaña nuestros pensamientos, diferentes, pero pensando al mismo tiempo, tu abrazo suave, sutil, me hace estar en paz, tranquila. Oigo tu respiración, el latido de tu corazón, tu olor. Tus manos perfilan la línea de mi rostro. me coges por la barbilla me miras y me preguntas: estas bien? Sí, te digo en un susurro y sonríes y con una respiración profunda, me estrechas más fuerte. Me haces estremecer mientras en mis pupilas se reflejan todas las velas que tenuemente dan luz a la habitación.
Nuestro ojos se miraran más allá de la superficie...
La soledad, en según que momentos, pesa como siete elefantes (o más).
Y recurres a llenar esos vacíos con la imaginación, con la ilusión. Con nuevos sentimientos que van deshaciendo los antiguos. Con los brazos abiertos al cambio. Con una sonrisa franca, con el cariño de quien te quiere, con la amabilidad de un muchacho que te escucha, que coincide, que te deja hacer, que te da alas, que te alienta.
Te voy a dejar una ollita llena de besos para que los pongas al fuego, se evaporen y te impregnen a ti y a tu casa. Y si no los quieres con poner la tapa es suficiente.
26 diciembre 2010
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